No somos ángeles sin alas. No somos héroes sin capa. Somos enfermeras y cuidamos de ti.

Hemos pasado todo este tiempo a tu lado, cuidándote porque nos necesitabas. Hemos presenciado verdaderos milagros, grandes dramas, mucho sufrimiento, pero también grandes alegrías. Hemos llorado de pena y tristeza contigo y por ti, pero también hemos compartido numerosos momentos de felicidad y risas. Y a pesar de todo lo duro del camino andado, seguimos adelante, decididas a seguir ayudando a aquellos que nos necesiten. Sufriendo, en muchas ocasiones, la invisibilidad enfermera.

Hemos pasado eternas y largas horas enfundadas con trajes de protección individual, los EPIs, sudando, a veces hasta desfallecer, sin poder comer, beber, o ir al baño, dando lo mejor en tu cuidado porque nos necesitabas. Hemos pasado largas jornadas de trabajo con mascarillas incrustadas en la cara, que nos desgarraban la piel, y debajo de ellas, escondíamos nuestros miedos para darte nuestra mejor sonrisa porque la necesitabas para no estar tan solo. Hemos pasado interminables días de trabajo llorando porque nos dolía tu dolor, nos dolía tu sufrimiento, nos dolía la situación que desbordaba nuestros límites, escondiendo nuestros temores para hacernos más fuertes y darte fuerza en tu recuperación, exponiendo nuestra propia salud y nuestra vida, desafiando a la muerte, dándote lo mejor de nosotras porque nos necesitabas.

Hemos pasado dos largos meses para llegar a este momento de desescalada, con la esperanza de volver a la ansiada normalidad progresivamente. Hemos estado dos largos meses a tu lado con valor, fortaleza, resistencia, humanizando espacios fríos para darte compañía alrededor de esta enfermedad tan deshumanizante y tan dura de vivir. Para ello, hemos dejado a un lado nuestros miedos y afrontado esta pandemia derivada de la COVID 19. Hemos aprendido a sonreír con los ojos, para darte calidez bajo las mascarillas, pantallas y gafas de protección.

Hemos pasado todo este tiempo volcadas en la asistencia, en la docencia, en la gestión y en la investigación. Somos enfermeras en hospitales, en centros de salud, en ambulatorios, en ambulancias, en residencias, en centros socio-sanitarios, en centros penitenciarios, en las escuelas, en centros docentes, en universidades, en salud laboral, en salud pública, en epidemiología, …

Y ahora, en esta desescalada, que debería ser con responsabilidad y prudencia, observamos con pena y tristeza a gente en grupos paseando y haciendo deporte, calles abarrotadas, bares y terrazas llenos, sin respetar las distancias de seguridad, sin respetar las franjas horarias establecidas para cada grupo de población.

Estamos cansadas, exhaustas, lloramos de cansancio por largos e intensos meses de trabajo, algunos alejados de nuestros seres queridos. Lloramos de impotencia al ver que todo nuestro esfuerzo, sudor y lágrimas quedaron en el olvido. Lloramos al recordar a la gente que se ha ido de nuestro lado, que se quedaron en el camino, algunos de nuestra mano, otros en soledad; familiares, amigos, pacientes, compañeras, …

No somos ángeles sin alas. No somos héroes sin capa. Somos enfermeras y cuidamos de ti.

2 Comments
  1. Anais

    Está publicación es tan humana,tan de verdad,que me ha revuelto los sentimientos y me ha tocado el alma.
    Gracias.

    • efekeze2

      Gracias, eso es lo que nos hace especiales a las enfermeras, la humanidad, y que nunca la perdamos.
      Cuidate mucho y un abrazo

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