
Hemos pasado ya más de cuarenta días de la cuarentena, estamos cansados, muy cansados. Es domingo, y aún así, atención primaria no descansa. Desde que empezó el estado de alarma muchos compañeros de los centros de salud refuerzan los puntos de atención continua, los PACs, los fines de semana. Los festivos ya no son festivos, y muchos profesionales de atención primaria también hemos trabajado los días de Semana Santa para seguir atendiendo a nuestros pacientes y para no sobrecargar los servicios hospitalarios.
Hemos pasado ya más de cuarenta días de la cuarentena, y algunos de los compañeros de atención primaria que fueron a reforzar los hospitales van volviendo gradualmente a sus puestos de trabajo en los centros de salud. Vuelven cansados, muy cansados y ahora tenemos que reunir fuerzas para afrontar el impacto que esta pandemia dejará en la salud y en el sistema sanitario. Esto es, el impacto de la interrupción de la atención en las enfermedades crónicas, tratamientos médicos y quirúrgicos postpuestos, sumado a los problemas psicológicos y situación económica que nos dejará toda esta situación. Y en la que los centros de salud tendrán que hacer frente ya que son la puerta de entrada de los pacientes y al sistema sanitario.

Hemos pasado ya más de cuarenta días de la cuarentena, y los hospitales van cerrando plantas al COVID, van limpiando su rastro y ahora nos toca a atención primaria dar atención continuada a los pacientes que han superado la enfermedad y vuelven a sus casas. Nos toca hacerles seguimiento tras el alta, así como, a los nuevos casos detectados desde primaria. Un seguimiento por teléfono para ver su evolución, dar educación sanitaria, resolver sus dudas, adelantarnos a posibles complicaciones, anticiparnos a problemas de salud sobreañadidos, acompañarlos un rato en su soledad y en sus miedos. Nos toca también hacer asistencia presencial en su domicilio o en el centro de salud para continuar con cuidados de enfermería, curas y tareas derivadas (controles de sintrom, analíticas…). Teniendo que establecer dos circuitos de atención, dos equipos (uno limpio y otro con síntomas respiratorios) para poder cumplir con los protocolos de prevención. Intentando así, estar lo más cerca posible porque somos sus enfermeras de referencia, sus enfermeras de familia y de su comunidad, porque nos necesitan.
Hemos pasado ya más de cuarenta días de la cuarentena, y ahora tenemos los ojos puestos en una desescalada del confinamiento prudente, responsable, que no ponga en peligro todo el duro esfuerzo que vamos dejando atrás. Hoy salen los niños y las niñas y si la evolución de esta semana es favorable, el 2 de mayo podremos salir a hacer deporte y pasear. Y así, poco a poco, llegará el tiempo de volver a ver, abrazar y besar a nuestros seres queridos, reencontrarnos con muchas personas y recuperar nuestras vidas.
Hemos pasado ya más de cuarenta días de la cuarentena, hace ya 6 semanas que estamos confinados, pero hace unos días que las personas curadas superan a las que enferman. Y lo vemos como un rayo de luz, de esperanza, un arco iris que, al igual que aparece tras una gran tormenta, nos devuelve la ilusión para que cuando llegue mayo y los centros de salud vuelvan a abrir sus puertas de par en par, la atención primaria siga siendo la piedra angular en la que descansa todo el sistema sanitario.
