Ante el nuevo movimiento autodenominado “Farmacia Comunitaria”, promovido por la Sociedad
Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), en la que se propone que el farmacéutico cambie la
orientación de la farmacia y pase de la gestión del medicamento, única actividad que por su titulación es
competente, a la prestación de servicios “profesionales” al paciente que toma medicamentos, como la
medición y control de la presión arterial, la medición del riesgo cardiovascular, la deshabituación tabáquica,
el asesoramiento nutricional, el seguimiento de la persona con EPOC, entre otras actividades, todas ellas
incluidas en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, público y universal.
Desde la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), que
representa a todas las Enfermeras y Enfermeros de Familia y Comunitaria de toda España, bajo el respeto
del rol profesional de los farmacéuticos, se opone a que éstos asuman funciones asistenciales que son
competencia de otros profesionales sanitarios de medicina y enfermería, duplicando costes a los
ciudadanos y, lo que es más grave, poniendo en riesgo la calidad de la asistencia sanitaria que desde los
centros de salud y consultorios locales de Atención Primaria se ofrece a la población española, y la salud de
nuestros ciudadanos.
Realizar labores de atención sanitaria en el marco de las enfermedades crónicas desde las oficinas
de farmacia, representa con total claridad y evidencia, una privatización de muchos de los servicios que se
realizan en los centros de Atención Primaria de todo el territorio español. Las oficinas de farmacia
pretenden de esta manera y como fin último, el facturar a las arcas públicas, mutualidades o al propio
paciente por estos servicios asistenciales. Aunque desde la FAECAP no sólo criticamos duramente que las
oficinas de farmacia pretendan cobrar por este tipo de servicios, sino que además, los farmacéuticos
banalizan y frivolizan sobre sus supuestas nuevas funciones autoatribuidas de las que no tienen ningún
respaldo legal. El farmacéutico que se hace llamar “comunitario” se autocalifica como tal sin ninguna
formación universitaria específica ni control estatal alguno, no existiendo tal especialidad regulada en el
Real Decreto 183/2008, de 8 de febrero, por el que se determinan y clasifican las especialidades en Ciencias
de la Salud.
Por otro lado, desde la FAECAP dudamos fuertemente, del ahorro y beneficios que las actividades
de los farmacéuticos comunitarios pueden aportar tanto al sistema sanitario como a los propios pacientes.
Por este motivo, además de denunciar un claro intrusismo profesional con una invasión de competencias en
relación al abordaje a la cronicidad, definidas perfectamente en la Estrategia Nacional de Abordaje a la
Cronicidad, denunciamos el interés oculto y de cerclaje por parte de los farmacéuticos al Sistema Sanitario
Público Español, y en concreto al pilar de la Atención Primaria.
Desde la mayoría de Comunidades Autónomas, las Asociaciones de Farmacéuticos y sus respectivos
Colegios Profesionales, están solicitando a las respectivas Consejerías de Salud, que para asumir y participar
en el seguimiento y control de pacientes crónicos y polimedicados, quieren tener acceso a la historia clínica
del paciente y realizar otras medidas como la revisión de los botiquines domésticos. Funciones que
pretenden ser realizadas, no olvidemos, por parte de profesionales de las oficinas de farmacia que se ganan
la vida con la dispensación y venta de medicamentos. Desde la FAECAP volvemos a incidir, que en la
Estrategia Nacional de Abordaje a la Cronicidad se resalta el rol de la Enfermería de Familia como el
profesional mejor formado y con competencias exclusivas perfectamente definidas, para realizar todas las
actividades que promueven el fomento de la autonomía y el cuidado de los personas con alguna
enfermedad crónica.
La Enfermera Familiar y Comunitaria tiene las competencias para trabajar en la adherencia al
tratamiento y no sólo la adherencia al tratamiento farmacológico sino también al régimen terapéutico,
valorando los factores que condicionan el estilo de vida, las acciones de autocuidado, el afrontamiento a la
enfermedad... Éste es nuestro trabajo diario, valorar la capacidad de autocuidado de la persona/familia y
apoyar y promover estrategias que le ayuden a aumentarlo. Además las enfermeras y enfermeros de
Atención Primaria desarrollamos nuestra actividad en la consulta y en el domicilio del paciente, según las
necesidades asistenciales pertinentes en cada momento del proceso salud-enfermedad. Y todo esto con el
más alto rigor científico propio de una disciplina como la Enfermería.
Por último, desde la FAECAP queremos denunciar las estrategias de comunicación que están
utilizando los farmacéuticos, quienes están enviando mensajes equívocos a la población española con
enfermedades crónicas, sobre el hipotético y disparatado beneficio de ser atendidos en establecimientos
comerciales, alejados de los centros sanitarios y de los profesionales especialistas formados para ello.
Afirmamos rotundamente que las asociaciones de farmacéuticos que promueven el movimiento “Farmacia
Comunitaria” están haciendo peligrar el sistema sanitario, dejando en manos de unos establecimientos
privados y comerciales la atención sanitaria que prestan los profesionales de Medicina y Enfermería de
Familia y Comunitaria en el marco del Sistema Sanitario Público, y en concreto en el ámbito de la Atención
Primaria.
Toledo, 30 de octubre de 2018