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Puntos Estratégicos

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 Informe de propuestas de Efekeze (Sociedad Científica de Enfermería Familiar y Comunitaria de Euskadi) para la mejora de la Atención Primaria, el fomento del Autocuidado y la coordinación asistencial

  • Justificación
  • Punto 1.- Sobre el desarrollo de la especialidad en Enfermería Familiar y Comunitaria.
  • Punto 2.- Sobre la enfermera como garante de la calidad y líder de la gestión del cuidado.
  • Punto 3.- Sobre la libre elección y asignación de población por enfermera.
  • Punto 4.- Sobre el fomento de la Investigación en Cuidados y la integración de Evidencia Clínica en la Práctica.
  • Punto 5.- Sobre el Profesional de Enfermería como puerta de entrada al Sistema de Salud.
  • Punto 6.- Sobre la Enfermera Comunitaria como experta en las intervenciones de Educación en Salud, así como en la Promoción y Prevención.
  • Punto 7.- Sobre el desarrollo de la Prescripción Enfermera y la Desburocratización de las Consultas de Enfermería.
  • Punto 8.- Sobre la mejora de la Continuidad de Cuidados entre la Atención Especializada, la Atención Primaria y los Servicios Sociales.
  • Punto 9.- Sobre el desarrollo de sistemas informáticos que recojan los planes de cuidados y aseguren la continuidad asistencial.
  • Punto 10. La EFYC y la Atención a la Cronicidad.
  • Anexo: Posicionamiento de EFEKEZE sobre la gestión del conocimiento de los profesionales expertos/especialistas en atención familiar y comunitaria y propuesta para asegurar una mínima formación que capacite al profesional en las competencias básicas que cercioren una atención de calidad y eviten riesgos en la seguridad clínica ante las incorporaciones de nuevo personal. 

Justificación

A lo largo de la historia, la relación del usuario con el sistema y los profesionales de la salud se ha ido configurando de distintas maneras, dependiendo en cada momento de diferentes circunstancias, tanto ideológicas como socioeconómicas.

Hoy en día, los avances en el campo de la salud han dado lugar a una gran diversificación técnica, a la multiplicidad de funciones y cometidos y, por ende, a un abordaje multidisciplinar de la salud de la población.

Por otra parte, las nuevas demandas de salud, consecuencia directa de los cambios sociales (envejecimiento, cronicidad, aumento de las desigualdades, cambios en las familias,…), requieren respuestas que superen el tradicional modelo biomédico, hospitalocentrico y fragmentado de la atención sanitaria.

Los profesionales de Enfermería apostamos por el modelo Integral de cuidados cuya visión holística incluye conceptos como bienestar, autocuidado, autonomía y derecho de las personas a participar en el proceso de toma de decisiones sobre su salud

En este nuevo modelo la enfermera familiar y comunitaria asumirá la responsabilidad de un papel relevante como agente promotor de la salud y del fomento del autocuidado.

Nuestra máxima aspiración es la mejora continua de la calidad de los cuidados enfermeros y el bienestar de la población, en un modelo de salud que optimice todo nuestro potencial, conocimientos y profesionalidad. Para hacer efectiva esta aspiración, proponemos la implantación de una serie de cambios estratégicos:


PUNTO 1.- SOBRE EL DESARROLLO DE LA ESPECIEALIDAD EN ENFERMERIA FAMILIAR Y COMUNITARIA.

Derivados del REAL DECRETO 450/2005, de 22 de abril, sobre especialidades de Enfermería defendemos la puesta en marcha y desarrollo de las Unidades docentes multiprofesionales de atención familiar y comunitaria así como el sistema de formación de residentes. De tal forma, que se asegure una formación de calidad de éstos y el incremento progresivo en la oferta de plazas de residente. Por ello, proponemos velar por el buen desarrollo e implantación de la formación de las futuras enfermeras especialistas a través del sistema de residencia actual.

Los centros sanitarios acreditados para la formación especializada deben contar con una comisión de docencia y los jefes de estudios, coordinadores docentes y tutores que resulten adecuados en función de su capacidad docente y actividades a desarrollar.

Se debe fomentar por ello la participación de las profesionales de Enfermería en la formación de las enfermeras pre y post graduadas (EIRs. Enfermera Interna, Residente), entendiendo que éstas en un futuro cercano representarán nuestro relevo generacional. Para esto, es imprescindible la inclusión de tiempos y espacios para la docencia pre y postgrado dentro de la agenda diaria así como el establecimiento de alianzas con los centros universitarios para buscar la mejor formación de estas enfermeras.

Apostamos en un medio plazo por el desarrollo de puestos funcionales específicos asignados para las enfermeras especialistas (vía EIR o excepcional), lo que asegurará una mejor gestión del conocimiento y de los recursos profesionales existentes.


PUNTO 2.- SOBRE LA ENFERMERA COMO GARANTE DE LA CALIDAD Y LIDER DE LA GESTIÓN DEL CUIDADO.

Exigimos apoyo institucional para el fortalecimiento de las estructuras directivas de

Enfermería como garante de la calidad de los servicios enfermeros y con competencias plenas en planificación, desarrollo y evaluación de los recursos necesarios para la adecuada prestación de los cuidados que los ciudadanos necesiten.

Entendemos también que las funciones de gestión y organización deben de desarrollarse en equipo dado que las actividades de unos profesionales influyen y condicionan las del otro. De esta forma, defendemos que se deben potenciar el establecimiento de relaciones más horizontales no solamente entre profesionales sino entre los diferentes “niveles” de responsabilidad.

Consideramos imprescindible que los órganos de planificación y gestión cuenten con enfermeras en cada nivel para evitar que se siga produciendo un sesgo hacia la medicalización del sistema, sin tener en cuenta la aportación del saber enfermero. Es por ello que resulta esencial potenciar la figura del Responsable de Enfermeria en cada UAP como figura que dinamice y estimule el avance profesional, ayude en la implementación de la formación continuada y facilite la evaluación compartida de la calidad de los cuidados prestados y la atención sanitaria.

Consideramos que la evaluación de las diferentes estrategias, debe centrarse no solamente en el resultado final, sino hacer también hincapié en la evaluación del proceso así como de los resultados a largo plazo. El binomio salud-enfermedad y su abordaje socio-sanitario es tan complejo y entran en juego tantos factores y profesionales que sólo con una evaluación que contemple todos los elementos podrá comprender y valorar realmente el proceso. Para ello, indudablemente tienen que estar presentes todos los protagonistas incluidos los USUARIOS del sistema, verdaderos protagonistas. También resultará clave avanzar en la evaluación del servicio enfermero, en función de criterios de calidad, evidencia e impacto en salud de la población.


PUNTO 3.- SOBRE LA LIBRE ELECCIÓN Y ASIGNACIÓN DE POBLACIÓN POR ENFERMERA.

Entendemos que se debe avanzar hacia la adscripción de población por enfermera, normalizando su libre elección y proponiendo como criterios a tener en cuenta para establecer el número óptimo de usuarios por enfermera: la dispersión geográfica, las personas mayores de 75 años, los niveles de dependencia socio sanitaria, el número de pluripatológicos asignados, la existencia de zonas desfavorecidas o núcleos de marginalidad (agravados en la situación de crisis actual) y la pertenencia al mismo núcleo familiar.

Es por ello que proponemos el desarrollo de la figura de la enfermera de referencia asignada en la TIS, para que la población conozca su enfermera así como los serviciosque ésta puede prestarle. Esta medida posibilitará la personalización de los cuidados yal mismo tiempo, una mejora significativa en los indicadores sobre la actividadenfermera en Atención Primaria. No es posible ofrecer calidad en la asistencia,continuidad en los cuidados y una personalización de los mismos si al mismo tiempono se afronta la necesidad de adaptación de los recursos enfermeros. Para ellotambién resultará clave trabajar en micro-equipo desde la colaboración con otrosprofesionales; médicos de familia, trabajadora social,…


PUNTO 4.- SOBRE EL FOMENTO DE LA INVESTIGACIÓN EN CUIDADOS Y LA INTEGRACIÓN DE EVIDENCIA CLINICA EN LA PRÁCTICA.

Avanzar en la investigación de los cuidados, rediseñando para ello las funciones y los tiempos en las consultas de atención primaria y potenciando la formación en estrategias que aportan rigor y calidad al cuidado, permitirá progresar hacia la excelencia en los cuidados enfermeros.

Para ello vemos necesario el reconocimiento de la capacidad y responsabilidad de la Enfermería en todo el proceso de investigación, con especial atención a la evaluación de los resultados. Bajo un marco de investigación multidisciplinar y colaborativa el colectivo enfermero debe estar representado en todas aquellas instituciones y órganos con competencia en investigación, especialmente en el ámbito de los cuidados.

Además de lo anterior, se debe aportar e incluir tanto en la cartera servicios Enfermería atención primaria como en las guías clínicas y protocolos, la evidencia científica disponible.


PUNTO 5.- SOBRE EL PROFESIONAL DE ENFERMERIA COMO PUERTA DE ENTRADA AL SISTEMA DE SALUD.

Proponemos asignar responsabilidades a la enfermera en función de su rol y preparación dado que corresponde a éstos profesionales la participación profesional en el cuidado compartido de la salud de las personas, las familias y las comunidades en el “continuum” de su ciclo vital y en los diferentes aspectos de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, recuperación y rehabilitación, en su entorno y contexto socio-cultural.

Hay determinados procesos susceptibles de ser atendidos por enfermeras que contribuyen a: desmedicalizar la sociedad, intentar otros abordajes más naturales y mejorar la satisfacción de los usuarios haciendo el Sistema Sanitario más eficiente.

Deberían de protocolizarse para asegurarse una atención de calidad.


PUNTO 6.- SOBRE LA ENFERMERA COMUNITARIA COMO EXPERTA EN LASINTERVENCIONES DE EDUCACIÓN EN SALUD, ASÍ COMO EN LA PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN.

Consideramos clave el desarrollo de programas para educación de la salud en todo el ciclo de la vida dirigido a niños, adolescentes, padres, ancianos y cuidadores, donde se pongan en marcha estrategias para el empoderamiento y capacitación de los colectivos en salud. Programas que ya han demostrado su eficacia y que inciden en el autocuidado y la responsabilización sobre éste, como el Paciente Activo, consideramos que deben extenderse y potenciarse.

En el contexto de cambio actual, las actividades de promoción y prevención centradas en el empoderamiento de la persona y la comunidad emergen como claves del sistema, dado que son garantes de una mejor salud y calidad de vida de las comunidades actuales y futuras. Por ello, invertir en el desarrollo de intervenciones comunitarias centradas no sólo en los niveles medios y altos de complejidad (Modelo pirámide de riesgo. Kaiser Permanente), sino también en la base de la pirámide representa uno de los ejes del cambio.

Consideramos áreas prioritarias:

  • Intervención en procesos de cambio y abandono de hábitos de riesgo y no saludables: alimentación, ejercicio, drogas (tabaco, alcohol,..), sexo seguro, accidentes…
  • Fomento de la independencia y autonomía en el anciano.
  • Cuidados al cuidador informal.
  • Autocuidados derivados de procesos crónicos específicos. Paciente experto.
  • Fomento de estilos de vida saludables en etapas “vulnerables” de la vida; niñez, adolescencia, paternidad, menopausia, jubilación, vejez, muerte.

Especial hincapié se deben realizar sobre la promoción de estilos de vida saludables.

Tanto OMS como el Consejo de Europa han definido la necesidad de fomentar en el ámbito escolar la adquisición de conocimientos que potencien el desarrollo y la elección de estilos de vida sana, así como el necesario control sanitario. Podemos concluir que las enfermeras familiares y comunitarias somos las profesionales idóneas para fomentar la adquisición de actitudes y conductas saludables.

Estas actividades comunitarias de educación para la salud no pueden desarrollarse si no se contempla la participación ciudadana y de otras instituciones de la zona básica de salud, así como si no se encuentran normalizadas como parte de la actividad de los centros, para lo cual deben explicitarse tiempos en las agendas específicos.


PUNTO 7.- SOBRE EL DESARROLLO DE LA PRESCRIPCIÓN ENFERMERA Y LADESBUROCRATIZACIÓN DE LAS CONSULTAS DE ENFERMERIA.

Debemos reivindicar la prescripción enfermera, como parte de su proceso independiente en la prestación de los cuidados, necesarias para la resolución eficiente de los cuidados a la población, como derecho de reconocimiento a una tarea que la enfermera hace tiempo que viene realizando.

Consideramos como una medida urgente el despliegue de la tarjeta electrónica como medio para desburocratizar las consultas de Enfermería y poder centrarnos en la tarea que nos compete que hace referencia a la valoración y fomento de la adherencia terapéutica de las personas y no al mero acto de entrega o emisión de recetas.


PUNTO 8.- SOBRE LA MEJORA DE LA CONTINUIDAD DE LOS CUIDADOS ENTRE LA ATENCIÓN ESPECIALIZADA, LA ATENCIÓN PRIMARIA Y LOS SERVICIOS SOCIALES.

Se debe asegurar la continuidad con mecanismos de coordinación y circuitos de comunicación y con la unificación de criterios en la redacción y elaboración de informes al alta para la continuidad de cuidados.

Proponemos por un lado potenciar la continuidad de cuidados bidireccional entre atención primaria y especializada, donde entendemos que el verdadero rol de continuidad asistencial lo tienen que asumir las enfermeras familiares y comunitarias.

Por otro, proponemos la realización multidisciplinar médico, enfermera y trabajador social de los informes necesarios para la aplicación de Ley de dependencia puntos 21 y 22, ingreso en residencias y solicitud de ayudas sociales.


PUNTO 9.- SOBRE EL DESARROLLO DE SISTEMAS INFORMATICOS QUE RECOGAN LOS PLANES DE CUIDADOS Y ASEGUREN LA CONTINUIDAD ASISTENCIAL.

La Ley 41/2002 determina los documentos obligatorios que deben estar presentes en la Historia clínica. Entre ellos se encuentran las hojas de planificación de los cuidados, el registro de las aplicaciones terapéuticas y el registro de las constantes. Todos ellos deben estar presentes en cada uno de los episodios con la correspondiente identificación de la persona que lo realiza, pues implica responsabilidad jurídica, en tanto en cuanto hay que garantizar el cumplimiento de la ley.

El Real Decreto 1093/2010 del 3 de septiembre aprobó el conjunto mínimo de datosque debían incluir de los informes clínicos del Sistema Nacional de Salud. En su anexoVII se determina que para denominar los diagnósticos de enfermería se utilizara lataxonomía NANDA, los resultados con Taxonomía NOC y para la Intervenciones lasTaxonomía NIC. Así mismo, el Gobierno Vasco pública en el BOPV el 29 de marzo de2012 el DECRETO 38/2012, de 13 de marzo, sobre historia clínica y derechos yobligaciones de pacientes y profesionales de la salud en materia de documentaciónclínica. En el anexo VII se hace referencia al Informe de cuidados de enfermería, yentre su contenido deben estar los diagnósticos de enfermería, resultados eintervenciones (Taxonomía NANDA, NIC, NOC).

Es por ello que urge la implantación e integración en el Osabide de la herramienta OSANAIA así como el desarrollo de un plan de formación teórico-practico que asegure su adecuada utilización.


PUNTO 10.- LA ENFERMERIA FAMILIAR Y COMUNITARIA Y LA ATENCIÓN A LA CRONICIDAD.

La especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria es el profesional más capacitado para el fomento del autocuidado, garantizar la continuidad asistencial y coordinar los recursos en las situaciones de cronicidad, es por ello que debe tomar parte activa yliderar políticas y programas orientados a la reorientación del sistema. Es necesariodesarrollar las competencias enfermeras avanzadas en beneficio de nuestra poblacióny de la sostenibilidad del sistema, pero es necesario un compromiso institucional paraasignar la población que le compete en función del grado de complejidad (carga decuidados) de ésta, a la enfermera familiar y comunitaria, dar a conocer a la poblaciónnuestras competencias y cartera de servicios, establecer objetivos de salud en lapoblación más frágil y definir los indicadores de proceso y resultado para poder medir,analizar y evaluar la práctica enfermera.

Destacar que la atención domiciliaria es irremplazable si quiere garantizar la continuidad en el proceso de cuidados y dar respuesta a las múltiples necesidades sociosanitarias que presentan los pacientes. La sociedad ha de ser consciente de que la enfermera juega un papel determinante en el cuidado a domicilio de las personas con patologías crónicas y dependientes.

La existencia en el nivel primario de salud, de una enfermera de referencia y unos cupos ajustados de población (en función de edad, grado de dependencia, institucionalización y grado de deprivación social entre otros) junto con las herramientas informáticas de cuidados adecuadas, resultan elementos clave para asegurar y dar calidad al continuo asistencial. Para la resolución de estas propuestassería necesario que las enfermeras dejasen de realizar tareas que no son de sucompetencia y que van en detrimento de la atención a la familia y a la comunidad,evitando costes innecesarios en cuanto a la sobreutilizacion e infrautilización de losrecursos (personal de Enfermería).

Junta directiva de EFEKEZE

Noviembre 2013


Anexo I:

Desde EFEKEZE, queremos hacer una obligada reflexión sobre los procesos de trasvase de profesionales desde otros niveles de atención (hospitalaria principalmente) y la pérdida que supone la marcha de profesionales formados y capacitados a otros ámbitos asistenciales fruto del sistema actual de selección, provisión y traslado de profesionales.

Entendemos que el desarrollo de puestos funcionales específicos asignados para las enfermeras especialistas (vía EIR o excepcional), podrá en un futuro evitar que esta deficiente gestión del conocimiento y expertia profesional tenga lugar. Todos los puestos susceptibles de ser cubiertos por especialistas en Enfermería familiar y comunitaria, deben ser ocupados por personal especialista vía EIR, o aquellos profesionales que estuvieran en condiciones de acceder a la especialidad a través de la vía excepcional (puesto que cumplen los requisitos). Dicho de otra forma, la especialidad debe ser y será un requisito necesario para todos los procesos de selección y provisión (traslados, movilidades, OPEs, etc...)

Como sociedad científica, entendemos por puestos susceptibles, todos los de DUE asignados a Comarcas sanitarias, u OSIs con adscripción a Centro de salud. En este sentido es inaplazable, la inclusión de la categoría enfermera especialista en Enfermería familiar y comunitaria, dentro del decreto de puestos funcionales de Osakidetza y la asignación como requisito a las plazas de DUE de EAP. El reconocimiento de la categoría profesional, debe llevar también un elemento diferenciador en bolsas de trabajo específicas para cada una de las especialidades enfermeras.

Sin embargo, mientras este hecho no sea una realidad, como sociedad científica y velando por los principios de justicia social, calidad asistencial y seguridad clínica, nos vemos obligadas a realizar las siguientes propuestas;

  • Por un lado, la designación de una puntuación especifica tanto en las oposiciones, como en los traslados para aquellos profesionales que estén en disposición de acceder al título por vía extraordinaria o se encuentren en posesión del título de Especialista en Enfermería familiar y comunitaria.
  • Por otro, el que las organizaciones de servicios (OSIs y Comarcas) aseguren una formación mínima que capacite al profesional en las competencias básicas que cercioren una mínima atención de calidad y eviten riesgos en la seguridad clínica.

Entendemos que esta formación debe contemplarse dentro de su jornada laboral y complementarse formación teórico-práctica y tutorización clínica (a través del solape con una enfermera experta en atención familiar y comunitaria).

Las competencias básicas que debe alcanzar una enfermera antes de incorporarse de forma autónoma deben hacer referencia a:

  1. Identificar las necesidades de salud de la población y proporcionar la correcta respuesta de cuidados de los servicios de salud a los ciudadanos.
  2. Aumentar el seguimiento y la atención longitudinal al valorar al individuo y la familia desde la perspectiva de la necesidad de cuidados, en su entorno y en todas las etapas de la vida, con especial atención a aquellos que deben ser atendidos en su domicilio.
  3. Responder eficazmente a las necesidades de la población con enfermedades crónicas prevalentes, a las situaciones de discapacidad, de riesgo de enfermar y de fragilidad.
  4. Desarrollar estrategias de intervención y participación comunitaria, centradas en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
  5. Garantizar la continuidad de la atención y los cuidados, mediante la gestión efectiva y la coordinación de los recursos humanos y materiales disponibles.

Ofrecer por último nuestra disposición para colaborar con estos aspectos de formación continuada de los profesionales enfermeros.