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Puntos estratégicos

Indice de artículos

PUNTO 6.- SOBRE LA ENFERMERA COMUNITARIA COMO EXPERTA EN LASINTERVENCIONES DE EDUCACIÓN EN SALUD, ASÍ COMO EN LA PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN.

Consideramos clave el desarrollo de programas para educación de la salud en todo el ciclo de la vida dirigido a niños, adolescentes, padres, ancianos y cuidadores, donde se pongan en marcha estrategias para el empoderamiento y capacitación de los colectivos en salud. Programas que ya han demostrado su eficacia y que inciden en el autocuidado y la responsabilización sobre éste, como el Paciente Activo, consideramos que deben extenderse y potenciarse.

En el contexto de cambio actual, las actividades de promoción y prevención centradas en el empoderamiento de la persona y la comunidad emergen como claves del sistema, dado que son garantes de una mejor salud y calidad de vida de las comunidades actuales y futuras. Por ello, invertir en el desarrollo de intervenciones comunitarias centradas no sólo en los niveles medios y altos de complejidad (Modelo pirámide de riesgo. Kaiser Permanente), sino también en la base de la pirámide representa uno de los ejes del cambio.

Consideramos áreas prioritarias:

  • Intervención en procesos de cambio y abandono de hábitos de riesgo y no saludables: alimentación, ejercicio, drogas (tabaco, alcohol,..), sexo seguro, accidentes…
  • Fomento de la independencia y autonomía en el anciano.
  • Cuidados al cuidador informal.
  • Autocuidados derivados de procesos crónicos específicos. Paciente experto.
  • Fomento de estilos de vida saludables en etapas “vulnerables” de la vida; niñez, adolescencia, paternidad, menopausia, jubilación, vejez, muerte.

Especial hincapié se deben realizar sobre la promoción de estilos de vida saludables.

Tanto OMS como el Consejo de Europa han definido la necesidad de fomentar en el ámbito escolar la adquisición de conocimientos que potencien el desarrollo y la elección de estilos de vida sana, así como el necesario control sanitario. Podemos concluir que las enfermeras familiares y comunitarias somos las profesionales idóneas para fomentar la adquisición de actitudes y conductas saludables.

Estas actividades comunitarias de educación para la salud no pueden desarrollarse si no se contempla la participación ciudadana y de otras instituciones de la zona básica de salud, así como si no se encuentran normalizadas como parte de la actividad de los centros, para lo cual deben explicitarse tiempos en las agendas específicos.